La pandemia
de COVID-19 ha ocasionado distintos cambios en todos los aspectos de los
ciudadanos, desde cómo se relacionan, cómo trabajan, cómo consumen y también
cómo se educan. Esto último ha evidenciado la urgencia por desarrollar la
capacidad de aprender sin límites de la población para poder adaptarse a este
entorno cada vez más cambiante. Para esto, es clave la generación de un
ecosistema donde el sistema educativo, las instituciones, la sociedad civil,
las empresas y el Estado brinden las facilidades para que las personas aprendan
permanentemente a lo largo de toda su vida.
